Voluntario/a del mes · Ángeles

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Mucho tiempo antes de convertirse en voluntaria, Ángeles ya era la madre de uno de nuestros voluntarios. Edu siendo un chaval, hizo del cierre del antigüo local una obra de arte de calle, que muchos recordaréis.
Andando los años Ángeles se ha convertido en una ventana de aire fresco para el trabajo asociativo.
En la campaña”La diabetes tipo 2 bajo control”, ha pesado, medido la cintura y la altura, a más de 200 personas derrochando buen humor y simpatía y haciendo una labor fundamental: prevenir y detectar precozmente diabetes tipo 2.
Además, viene a ayudarnos con trabajos administrativos, permitiendo que nuestro trabajo sea más fluido.
Es una voluntaria llena de energía y alegría siempre dispuesta a echar una mano. Por todo esto, Ángeles Gómez Granados, eres nuestra “voluntaria del mes”.

Entrevista ¿Boli o Bomba? · Marina

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Soy Marina, tengo 26 años y ya llevo 17 con mi diabetes y con la Asociación.
 ¿Boli o bomba?
Es raro… lo primero que me sale decir es boli, pero llevo 8 años con la bomba,  Así que… más bien tendría que decir Bomba. La verdad es que la bomba me ha ayudado mucho a controlar mi diabetes y a poder ajustar aún más las pautas al ritmo de vida de cada momento, lo que más me gusta es que puedo comer entre horas sin tener que preguntarme ¿qué prefiero, comer y pincharme o no comer y no pincharme?, también que, en cuanto me salgo de objetivo, si las circunstancias lo requieren, corrijo aunque sea con dosis muy pequeñas. 
Y… ¿Entonces por qué me sale lo primero decir boli? Bueno, supongo que las incomodidades de la bomba también me pesan (me compensan pero las noto bastante) está enganchada siempre, me la clavo mientras duermo, si no es en el bolsillo del pantalón no he encontrado lugar cómodo y en el bolsillo no siempre me gusta como queda… 
En fin, que, como todo, tiene sus pros y sus contras; lo importante es que cada uno los valore y decida lo que prefiere.

Cuéntanos cómo conociste la Asociación…

Bueno, cuando debuté ya salí del hospital con el teléfono de la Asociación, creo; Recuerdo a mi endocrino diciendo a mis padres algo así como: os la recomiendo, va a aprender muchas cosas y va a conocer a mucha gente diabética. Y acertó.

Tenía 9 años y lo primero que recuerdo es ir a una convivencia de fin de semana. Me gustó y a partir de entonces me perdí pocas actividades.

¿En qué momento decidiste que dedicarle tiempo como voluntaria a la Asociación iba a merecer la pena?

No lo tengo claro, sé que en las colonias ya decía que de mayor iba a ir de monitora. Los campamentos me dieron tanto a mí como niña, me enseñaron tanto y me permitieron tener la libertad que dan el conocimiento y el autocontrol; que me sentía con el deber de poder transmitir eso a más niños y niñas, para que la diabetes no les impidiese ser libres y aventureros, para quitarles de encima el miedo paralizante que a veces se tiene (que, aunque lo expresan más nuestros padres y madres, nosotros a veces también sentimos). Gracias a todo lo que sé de diabetes, gracias a la Asociación, nunca me he limitado y he hecho todo lo que me motivaba y lo que me ofrecía la vida, además lo he hecho con conocimiento y control, sintiéndome segura y acompañada.

Y, la verdad es que fui involucrándome a medida que, por edad, me iban dejando. A los 16 empecé a colaborar como monitora con el grupo de Nuestros Peques (de 0 a 6 años) Cuando cumplí 18 en Juvenade (6 – 12) y desde entonces siempre que he podido (una lesión de rodillas me lo impidió unos años) he participado en las colonias y actividades de infancia. Desde hace unos años como Coordinadora del grupo de infancia.

Y, tal vez es que era una niña sabia, porque acerté, desde luego que merece la pena.

Y después del tiempo ¿qué has encontrado en la Asociación?

Desde el minuto uno encontré comprensión y “compartires”, encontré amigos y amigas, experiencias, conocimientos, diversión, risas, llantos, enfados… Encontré vida y, sobre todo, un volante para dirigir la mía hacia donde yo quería.

A lo largo de los años como voluntaria he encontrado experiencias, pruebas, retos, trabajos codo a codo, risas, diversión, amor, sonrisas, agradecimiento, amigos (amigos de verdad).

He encontrado un lugar donde probarme a mí misma sintiéndome acompañada y segura, he encontrado mi vocación profesional (soy maestra y psicopedagoga, ya que encuentro el trabajo con niños y familias de lo más enriquecedor de mi vida),

Me he encontrado a mí. Siempre digo que si no fuera gracias a mi diabetes y a la Asociación yo no sería quien soy ahora.

Gracias, muchas gracias a todas las personas que habéis hecho y hacéis esto posible.

Marina

Voluntario del mes · ¡Bea Manzano!

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Aquella niña tan dulce (no va con segundas) que todos queríamos tener en nuestro grupo de campamentos de ha convertido con los años en una compañera.

Es lo que entre risas solemos llamar “un fichaje”. Y es que Beatriz conoce la asociación a fondo.

Sabemos que a Beatriz la asociación también la aportado muchas cosas. Pero esas os las cuenta ella en otra ocasión.

Nosotros de momento desde aquí la mandamos un achuchón colectivo y la condecoramos con el título de “voluntaria del mes” por volver a iluminarnos con su sonrisa ahora ya, dentro del equipo de monitores.

¡GRACIAS BEA!

Entrevista ¿Boli o Bomba? · Rosa Servián

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Soy Rosa Servián Carroquino, nacida en Teruel (¡¡ sí, Teruel existe ¡!), criada en Astorga en mi infancia y acogida después en Madrid, donde empecé y llevo ya 28 años con diabetes. Desde entonces involucrada con la Asociación, a la que le debo mucho y sobre todo, toda mi juventud y la gran familia que Entre todos hemos formado, entre ellos mi marido y mis tres hijos, y grandes y buenos amigos.

¿Boli o bomba?

He sido de jeringuilla en los inicios. No se me daba nada mal, y eso que antes de mi entrada en este mundo me mareaba sólo con ver una aguja…  Luego, ya comencé a usar los bolis con los que he estado hasta hace casi dos años. Me inyectaba dos veces ultralenta al día, y entre 3 y 6 veces ultrarrápida, en función de comidas, tentempiés o correcciones que tuviera que hacer, además de 5-7 glucemias diarias con las que sigo. No me veía yo, ni me atraía llevar bomba pues cualquier elemento “colgante”, incluyendo pendientes, etc. me incomodan por diversas razones. También había probado con 20 años un dispositivo adherido para inyectar por él sin tener que pinchar (como si fuera un prototipo, algo similar a lo que es ahora Insuflón®) que se me despegaba y me dio alergia el adhesivo, con lo que era reticente también a la bomba por este tema. A pesar de ello, surgió la posibilidad de empezar a usarla y acepté, aunque sólo fuera por saber de qué iba. Me serviría para aprender y experimentar con ella; que cuando hablara de ella supiera de qué estaba hablando de verdad, no “de oídas”, y también, con el fin de que si alguno de mis hijos fueran a usarla en algún momento, saber su manejo y lo que se vive con ella me vendría muy bien (sí, dos de ellos son diabéticos, y uno además celiaco).

En abril cumplo 2 años con la bomba y ya no vuelvo atrás. No puedo decir que me ha cambiado la vida, pues ya tenía libertad suficiente con las plumas, ni en qué; no es cuestión de más controles pues ya los hacía ni de más o menos inyecciones, no es cuestión de más libertad de horarios porque ya tenía, pero la vivencia es distinta. Soy firme defensora de ella si la persona quiere usarla.

 

Cuéntanos cómo conociste la Asociación…

Cuando estaba ingresada en el hospital al debutar, una compañera de trabajo de mi padre nos prestó un libro y nos dijo que existía la Asociación, y a la semana del alta, me acerqué para apuntarme y conocer qué se hacía, además de ver y comprar materiales para diabetes (desde jeringuillas a tiras y aparatos, que entonces nos costeábamos todo), que eran más económicos que en farmacias.

¿En qué momento decidiste que dedicarle tiempo como voluntaria a la Asociación iba a merecer la pena?

Pues desde el principio. Me preguntaron en qué quería colaborar y dije que en lo que fuera necesario, desde pegar sellos, a dibujar una circular para anunciar una actividad, o a prepararla y hacer el presupuesto, o una memoria. En aquel entonces estudiaba 2º de Medicina, y con los años podría aportar también en ese campo. Al saber que había una actividad para niños (excursión a Cercedilla), allá que me apunté a acompañarlos y ése fue mi primer anclaje ya dentro, y enganchada estoy. Siempre he estado involucrada de distintas maneras en temas de voluntariado, y con esto, me pasé de la Cruz Roja a la Asociación de diabéticos de Madrid, en la que sigo desde entonces. Ha habido temporadas que he tenido más tiempo para dedicar, otras menos, otras con más motivación y otras con menos, pero como la vida misma.

Y después del tiempo ¿qué has encontrado en la Asociación?

He encontrado muchas cosas, y sobre todo, he encontrado personas.

Mi experiencia es francamente favorable, siempre me quedo con lo bueno de las cosas. Y en concreto en la Asociación, destaco en un simple resumen de unas pocas palabras lo que daría de sí para un gran tratado de multitud de volúmenes y experiencias: Acogida, apoyo, gente maravillosa, involucración, responsabilidad, esfuerzo, compañerismo, interés por los demás más que por uno mismo, ayuda, sonrisas, entusiasmo, empujones para seguir adelante, ganas de superar barreras, de luchar, ejemplos de vida (mucho más allá de la diabetes), todos a una. He encontrado muchos motivos de felicidad que son los que me hacen seguir.

Voluntario del Mes · Semana Mundial de la Diabetes

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“Los voluntarios de la Semana Mundial de la Diabetes de la Asociación de Diabéticos de Madrid”

Entre las alegrías que nos trae la Carrera y Caminata Popular por la Diabetes yo quiero compartir la inmensa satisfacción que me provoca ver al equipo de voluntarios de la Asociación de Diabéticos de Madrid en acción.

Sigo aprendiendo con vosotros, me recargáis las pilas y me aportáis motivos para seguir luchando.

En las actividades infantiles y en la forma que nos habéis representado ante los medios de comunicación durante la Semana Mundial de la Diabetes, habéis vuelto a demostrar que PODER y SABER son alcanzables si el QUERER es grande.

Nos seguimos viendo en el 2016 con la misma ilusión que el primer día.

Elena.

Entrevista ¿boli o bomba?, José Antonio Maté

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Hola, me llamo José Antonio, aunque casi todos en la Asociación me llamáis Maté, así que empiezo de nuevo. Hola soy Maté, uno más de los enamorados de la “Diabetes”. La conocí allá por el año 1980 y lo nuestro fue todo un flechazo, tenía 23 años y, como se decía en esa época, yo ya era un hombre en toda regla, pues ya había hecho la “Mili” y vivía fuera de la casa de mis padres, estaba en Soria, en una Pensión, estudiando Enfermería. Por lo tanto, la llamada “diabetes juvenil” y yo, comenzamos una vida juntos que, a día de hoy, sigue siendo tan dulce como cuando nos conocimos.

¿Boli o Bomba?

Casi que te digo que “Jeringa”, pues las he estado utilizando hasta su desaparición. En la Asociación se ha oído muchas veces la frase: “Maté y su jeringa”. Si recordamos que soy enfermero, las jeringas han sido una herramienta cotidiana en mi profesión y por eso creo que las he utilizado hasta el final. Actualmente utilizo “Boli”. Lo anecdótico es que yo he tenido la suerte de probar y usar casi todos los dispositivos comercializados para administrar la insulina: Jeringas Automáticas, Jeringas “sin aguja” (inyectaban por presión), El “Botón Infusor” (Era un dispositivo que, colocado en el abdomen, permitía pinchar la insulina sobre él y no sobre la piel). Las primeras bombas de insulina comercializadas en España, los “Pen” (precursores de los “Bolis”…. Tengo que deciros que todos me han sido útiles y no he tenido ningún problema, pero como pasa con los colores, a mí me seguía gustando la jeringa, me sentía cómodo con su uso y por eso no cambiaba.

Cuéntanos cómo conociste la Asociación.

Como algunas veces se dice, de casualidad. Ya os he dicho que debuté en Soria, por aquel entonces los diabéticos éramos controlados por el Servicio de Medicina Interna, no había endocrino dentro de la plantilla, por lo que se nos ofrecía la posibilidad de ser enviados a Zaragoza, Navarra, Madrid… Yo elegí Madrid, en concreto el Hospital Puerta de Hierro, pues tenía una sección de “Diabetes y Nutrición”. Allí me hablaron de que en el Hospital de la Cruz Roja, en Infanta Mercedes, existía una asociación de diabéticos y que fuese a conocerlos. Y allí que me presenté. Cuando entre los ojos se me pusieron como platos, había jeringas de plástico (en Soria no las conocía, eran de cristal), tenían material para analizar la glucosa en casa y no tener que ir al Hospital. Vi productos para “Diabéticos”, libros… Vamos, como dicen hoy los jóvenes: “Era la caña”. Así que me enganche.

¿En qué momento decidiste que dedicarle tiempo como voluntario a la Asociación iba a merecer la pena?

Después de lo que vi en Madrid, no me quedo ninguna duda de la falta de información y formación que existía en los diabéticos. La Cruz Roja, con su programa de diabetes, y la Asociación de Diabéticos eran las únicas referencias para enseñar a las personas diabéticas a vivir, controlar y tratar su propia diabetes. La Sanidad se encargaba de la enfermedad, pero no de la persona que vive con ella.

Alguien dijo una vez que: “Quien conoce su enfermedad y sus limitaciones y posibilidades. Quien conoce su tratamiento y la forma de realizarlo. Quien conoce las potenciales complicaciones y cómo prevenirlas y tratarlas. Es quien puede dominar la enfermedad”.

A sí que me dije: “Maté arrima el hombro, aporta tus conocimientos y echa una mano”, y aquí sigo.

Y después del tiempo ¿qué has encontrado en la Asociación?

Un bagaje de aprendizaje “Impresionante”, cantidad de personas entregadas a los demás y compartiendo su vida, entregándote su amistad, su cariño, su apoyo. Vamos una gran familia que es la caña. Gracias a todos por estar ahí.

Aprovecho para Felicitaros La Navidad con esta Foto

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Un beso enorme para esta gran familia

José Antonio